Hacia el final de la dĂŠcada de 1950, los partidos socialistas de Europa occidental empezaron a descartar el marxismo, aceptaron la economĂa mixta, relajaron sus vĂnculos con los sindicatos y abandonaron la idea de un sector nacionalizado en continua expansiĂłn. El notable desarrollo econĂłmico desde postulados capitalistas durante las dĂŠcadas de 1950 y 1960 puso fin a la creencia que mantenĂa