SegĂşn se acercaba a su fin el siglo, el socialismo âtal y como se hallaba representado por los partidos socialistasâ no sĂłlo habĂa perdido su perspectiva anticapitalista original sino que tambiĂŠn empezaba a aceptar, aunque con dolor por su parte, que el capitalismo no podĂa ser controlado de un modo suficiente, y mucho menos abolido.